¿Por qué fallaron las encuestas en las elecciones de EEUU?

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El 90 por ciento de los sondeos durante la jornada electoral en Estados Unidos resultaron equivocados, un fenomenal fracaso en la meca de los pronósticos y encuestas a boca de urna. Pero, ¿fue realmente un error de los encuestadores o los electores de Trump fueron demasiado astutos para obviar los sondeos?, ¿cómo se comportaron las redes sociales esta vez, que usualmente son subestimadas o sometidas a metodologías que no resisten la prueba del tiempo?

Nos hemos hecho estas preguntas en la redacción con el grupo de la Universidad de las Ciencias Informáticas encargado del desarrollo, administración y posicionamiento de Cubadebate, cuya sección de análisis de las tendencias en la web publicamos bajo el crédito colectivo de root@cd. Aquí están algunas posibles explicaciones a la pregunta que muchos se hacen:

¿Por qué fallaron las encuestas en las elecciones de EEUU?

1.- Mientras Hillary Clinton logró casi la unanimidad del periodismo en su país –y también en el exterior–, Trump la superó en las redes sociales en cantidad de seguidores y en interacciones. Para un grupo de expertos -también para el equipo desarrollador de Cubadebate-, este hecho fue clave en los resultados de las elecciones y marca el inicio de una nueva era en la comunicación digital en las campañas políticas.

Si en el pasado Barack Obama fue líder en las redes y basó en ellas una buena parte de sus campañas, tanto en 2008 como en 2012, esta vez Donald Trump fue rey absoluto en ese campo. El sistema de inteligencia artificial MoglA, el cual predijo correctamente las tres últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos, eligió al candidato republicano por delante de su rival demócrata. La máquina explora y analiza la información en sitios como Google, Facebook, Twitter y YouTube para hacer sus predicciones. Según el algoritmo que utiliza, Trump superó en un 25% la popularidad de Obama en las elecciones presidenciales de 2008.

“Si nos fijamos en las primarias, hubo muchos intercambios negativos alrededor de Trump. Sin embargo, cuando estas conversaciones comenzaron a acelerarse en los últimos días, significó una gran apertura de juego para Trump y ganó las primarias con un buen margen”, dijo el desarrollador de MoglA, Sanjiv Rai, en una entrevista telefónica con CNBC. Un comportamiento similar ha ocurrido ahora.

2.- La campaña negativa en medios tradicionales no le hizo el daño esperado al candidato republicano. Mientras que a Hillary Clinton la respaldaron 243 diarios y 148 semanarios, Trump sólo recibió el apoyo de 20 diarios y 1 semanario. La proporción fue de 27 a 1, como se puede ver aquí.

Tan sólo una fracción de esta cobertura negativa hubiera bastado, hace un tiempo atrás, para dañar las posibilidades de un candidato presidencial y tal vez incluso descarrilar la candidatura en su totalidad.

Si embargo, las redes sociales se comportaron de modo muy diferente. El viernes 4 de noviembre, la página de Facebook de Trump acumulaba 11,9 millones de “me gusta” y su cuenta de Twitter contaba con 12,9 millones de seguidores. El número de Clinton fue de 7,8 millones y 10,1 millones. En otras palabras, a partir de ese día, Clinton tenía 53% menos “me gusta” en Facebook y 27% menos seguidores en Twitter.

Aunque es posible que muchos de esos seguidores se hayan sentido atraídos por la extravagancia del candidato o los escándalos, el favoritismo nunca disminuyó, ni siquiera cuando la percepción de ventaja para Clinton era abrumadora. Un post sobre un acto de campaña subido a la página de Facebook de Trump 14 horas antes de la apertura de las urnas, acumulaba 92 000 “me gusta”, 40 000 “me encanta”, lo habían compartido 29 782 veces, y el video incluido lo habían visto 2 100 000 veces.

Para comparar, casi al mismo tiempo, un post en la página de Facebook de Hillary Clinton, también sobre un acto de campaña, tenía 14 000 “me gusta”, 1 300 “me encanta”, lo habían compartido 1 965 veces, y el video incluido había sido visto 218 000 veces.

Es decir que el post de Trump recibió 30 veces más “me gusta” que el de Hillary, lo que marca una gran diferencia de intensidad en la interacción.

3.- En las redes sociales “el votante deprimido, que va a votar por compromiso, como explicó Michael Moore, no vibra”. La gente visita las redes sociales varias veces al día y se informa sobre la actualidad, no como una actividad en el centro de su atención, sino como un resultado incidental de consumir Facebook, Twitter o Snapchat, generalmente en las pantallas pequeñas de sus dispositivos móviles. Este votante desmotivado – que Hillary Clinton no terminó de capitalizar – “no comparte, no difunde, no genera discurso porque no está comprometido con el debate…”, reflexionaba uno de los integrantes de nuestro equipo técnico.

Habría que añadir los desplazamientos de los usuarios, que suelen estar simultáneamente en otras redes o hacer búsquedas para completar o contrastar información, generalmente con el objetivo de reforzar la opinión que posee previamente.

El día de las elecciones, The Guardian reconocía que el mundo ha buscado en Google más veces el nombre de Donald Trump que el de Hillary Clinton, excepto durante la Convención Nacional Demócrata, cuando se hizo oficial su candidatura por el Partido Demócrata y la pausa que hizo a la campaña por problemas de salud.

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