¡¿Quién dice que las Mujeres no podemos disfrutar de un buen Puro Cubano?!

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La ceremonia del puro es uno de los momentos donde podemos estar en un ambiente tranquilo y agradable, pero durante años solo los hombres han disfrutado de este acto. Por suerte, el mundo va cambiando, las mentes van rompiendo paradigmas sexistas y las mujeres vamos aprendiendo a tomar nuestra posición ante la sociedad con carácter y mucha personalidad.

Hoy no hay nada que nos impida fumar un buen puro cubano, hasta los hombres ya disfrutan al vernos. En este aspecto le debemos mucho a las películas y a los medios, pues han transformado la imagen de una mujer fumando un habano en algo exótico y sensual. ¿A quién no le gusta lo sensual y lo exótico?

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Mujeres (y por qué no también los hombres), tenemos que aprender a sacarle el máximo partido al momento en que nos sentamos a gozar un buen puro, sobre todo si es cubano. Para fumar un habano debemos saber los siguientes pasos:

  1. La elección del puro. A la hora de elegir un buen habano debemos dejarnos llevar por los sentidos: la vista, un puro bien terminado y elegante, así como de un color adecuado (claro o más oscuro, según el gusto de cada cual); el tacto, prieto y bien elaborado, firme pero no duro (se palpa entre los dedos índice y pulgar, presionando ligeramente); el olfato, elegir un puro de un estupendo olor a tabaco fresco; el gusto, un puro de sabor más suave o fuerte en función de nuestras preferencias.
  2. Cortar el habano. Para cortar el habano, lo mejor es utilizar el cortapuros (una pequeña guillotina) que corta la parte trasera del habano de una forma limpia y precisa. También hay unas tijeritas especiales para estos menesteres. Por supuesto, que se puede hacer con cualquier otro instrumento de corte, aunque no sea tan adecuado. Lo que debemos tratar de no hacer nunca, es cortarlo con nuestros dientes, con el consiguiente desgarro que sufriría el habano.
  3. El encendido del puro. Encender un puro requiere de paciencia y debemos utilizar un fósforo de vara larga y, preferiblemente, de madera, un mechero de gas e incluso hay personas muy conocedoras que utilizan la corteza de cedro, como fósforo. Eso sí, nunca se deben utilizar llamas no inodoras, como un mechero de gasolina, por ejemplo. Eso nos estropearía el sabor y el aroma del habano.
  4. Fumar. El puro, no es un cigarrillo, por lo que aspiramos el humo, pero no lo tragamos, sino que lo dejamos en la boca para “paladearlo” apreciando todos los matices que nos de sus características especiales (cada habano es un mundo en función de los tabacos empleados para su elaboración).

Si eres nueva en este mundo o deseas iniciarte, les recomiendo un habano cubano hecho específicamente para las mujeres. “Julieta” es un puro lanzado por Habanos S.A. y fue creado para el goce femenino. También, hay otros muy favorables para la mujer que simulan más un cigarrillo, pero eso ya se los dejo a ustedes, pues es a gusto de consumidor. Igualmente, la curiosidad de explorar un mundo nuevo puede ser excitante y sin necesidad de lanzarnos de un paracaídas.

Chicas, ya representamos el 10% de los consumidores de habanos. Así que no te sientas cohibida y relájate con un buen puro cubano, incluso, conviértelo en una fiesta de amigas. Eso sí, no transformes esto en un hábito, pues la salud siempre estará primero. Además, cuando las cosas buenas se dosifican se hacen más intensas cuando las vivimos.

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